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El Lobo EsteparioTeatro Mágico...Solo Para Locos...La Entrada Cuesta La Razón
August 08 Aniversario -- Fernando PessoaAniversario -- Fernando Pessoa En el tiempo en que me festejaban por el cumpleaños, July 13 Insomnio - Jorge Luis Borges Insomnio
De fierro, de encorvados tirantes de enorme fierro tiene que ser la noche, para que no la revienten y la desfonden las muchas cosas que mis abarrotados ojos han visto, las duras cosas que insoportablemente la pueblan. Mi cuerpo ha fatigado los niveles, las temperaturas, las luces: en vagones de largo ferrocarril, en un banquete de hombres que se aborrecen, en el filo mellado de los suburbios en una quinta calurosa de estatuas húmedas, en la noche repleta donde abundan el caballo y el hombre. El universo de esta noche tiene la vastedad del olvido y la presición de la fiebre. En vano quiero distraerme de mi cuerpo y del desvelo de un espejo incesante que lo prodiga y que lo acecha y de la casa que repite sus patios y del mundo que sigue hasta un despedazado arrabal de callejones donde el viento se cansa y de barro torpe. En vano espero las desintegraciones y los símbolos que preceden el sueño. Sigue la historia universal: los rumbos minuciosos de la muerte en las caries dentales, la circulación de mi sangre y de los planetas. (He odiado el agua crapulosa de un charco, he aborrecido en el atardecer el canto de un pájaro.) Las fatigadas leguas incesantes del suburbio del Sur, leguas de pampa basurera y obscena , leguas de execración. no se quieren ir del recuerdo. Lotes anegadizos, ranchos en montón como perros charcos de plata fétida: soy el aborrecible centinela de esas colocaciones inmóviles. Alambre, terraplenes, papeles muertos, sobras de Buenos Aires. Creo esta noche en la terrible inmortalidad: ningún hombre ha muerto en el tiempo, ninguna mujer, ningún muerto porque esta inevitable realidad de fierro y de barro tiene que atravesar la indiferencia de cuantos estén dormidos o muertos aunque se oculten en la corrupción o en los siglos y condenarlos a vigilia espantosa. Toscas nubes color borra de vino infamarán el cielo; amanecerá en mis párpados apretados. April 10 Fragmento Pessoa Es preciso explicar ahora el tipo de hombre que soy. Mi nombre no interesa, ni ningún otro pormenor exterior y particular que me concierna. Es sobre mi carácter sobre lo que debo hablar.
Toda la constitución de mi espíritu es de irresolución y duda. Nada es o puede ser positivo para mí; todas las cosas oscilan a mi alrededor, y yo oscilo con ellas, una inseguridad para mí mismo. Todo es para mí incoherencia y cambio. Todo es misterioso y todo está cargado de significación. Todas las cosas son un símbolo "desconocido" de lo Desconocido. Consecuentemente, horror, misterio, miedo extrainteligente.
Por mis propias tendencias naturales, por el medio en que me crié desde pequeño, por la influencia de los estudios emprendidos bajo su impulso (el de aquellas mismas tendencias), por todo eso tengo una de esas clases de carácter ensimismado, egocéntrico, mudo, no autosuficiente, sino autoperdido. Toda mi vida ha sido una vida de pasividad y sueño. Todo mi carácter consiste en el odio, en el horror de, en la incapacidad para actos decisivos, para pensamientos definidos, que atenaza física y mentalmente todo mi ser. Nunca tomé una resolución que naciera de mi autodominio, nunca una expresión de mi voluntad consciente.
Mis escritos quedaron siempre inacabados; siempre se entrometieron nuevos pensamientos, extraordinarias, inexcusables asociaciones de ideas que sólo tienen por límite el infinito. No consigo dejar de odiar mentalmente la idea de concluir alguna cosa; a propósito de la cosa más simple, surgen diez mil pensamientos y diez mil interasociaciones de esos diez mil pensamientos, y no tengo fuerza de voluntad para eliminarlos o detenerlos, ni para reunirlos en un pensamiento central, donde sus pocos importantes pero interrelacionados pormenores podrían perderse. Pasan dentro de mí; no son pensamientos míos, sino pensamientos que pasan a través de mí. No pondero, sueño; no me siento inspirado, deliro.
Sé pìntar, pero no he pintado nunca, sé componer música, pero nunca compuse. Extrañas concepciones de las tres artes, adorables pinceladas de imaginación cruzan por mi espíritu; pero las dejo allí dormidas hasta que terminan muriendo, pues no tengo poder para darles el cuerpo que les pertenece, para hacer de ellas cosas del mundo exterior.
Mi carácter mental consiste en el odio a los principios y a los fines de las cosas, pues son puntos definidos. Me acongoja la idea de que pueda encontrarse una solución para los más elevados y nobles problemas de la ciencia y de la filosofía; me horroriza que cualquier cosa pueda ser determinada por Dios o por el mundo. Me enloquece que las cosas inmediatas se cumplan, que los hombres sean algún dia felices, que se pueda encontrar una solución para los males de la sociedad. Y sin embargo no soy malo ni cruel; estoy loco y eso es lo que me resulta difícil de entender.
Aunque haya sido siempre un lector voraz y apasionado, no recuerdo ningún libro que haya leído, tales eran mientras los estaba leyendo los estados de lectura de mi propio espíritu, mis propios sueños, o mejor, provocaciones de sueños. Más que incoherente, es vaga mi memoria de los sucesos, de las cosas exteriores. Me entremezco al pensar lo poco que ha quedado en mi espíritu de mi vida pasada. Yo, el hombre que afirma que es el hoy un sueño, soy menos que una cosa de hoy. March 29 Dostoievski según Hermann HesseSobre Dostoievski no hay nada nuevo que decir. Lo que puede decirse de inteligente y acertado sobre él, ya ha sido dicho, fue todo una vez nuevo e ingenioso y ya está pasado, mientras que la figura querida y terrible del escritor se nos aparece siempre rodeada de misterio y enigma cuando en momentos de desamparo y recogimiento acudimos a él. El burgués que lee «Crimen y castigo» y que echado en el sofá extrae un agradable escalofrío de este mundo fantasmagórico, no es el verdadero lector de este escritor, tampoco como el erudito y sabio que admira la sicología de sus novelas y escribe buenos ensayos sobre su visión del mundo. Tenemos que leer a Dostoievski cuando nos sentimos afligidos, cuando hemos sufrido hasta el límite de nuestra capacidad de sufrimiento y cuando sentimos la vida como una sola herida ardiente abrasadora, cuando respiramos desesperación y hemos padecido muertes de desesperanza. Entonces, cuando miramos desde la miseria la vida, solitarios y paralizados y ya no la comprendemos en su crueldad salvaje y hermosa, y ya no queremos nada de ella, entonces estamos abiertos a la música de este poeta terrible y espléndido. Entonces ya no somos espectadores, no somos sibaritas ni jueces, somos hermanos pobres entre todos los pobres diablos de sus obras, padecemos sus sufrimientos, contemplamos con ellos, fascinados y sin aliento, el torbellino de la vida, el molino eternamente moledor de la muerte. Y entonces oímos también la música de Dostoievski, su consuelo, su amor, sólo entonces experimentamos el maravilloso sentido de su mundo aterrador y, a menudo, tan infernal. Dos fuerzas son las que nos conmueven en estas obras; del ir y venir y del contraste de dos elementos y polos opuestos crece la profundidad mítica y la impresionante amplitud de su música. Uno es la desesperación, el sufrimiento del mal, la aceptación y el no oponer resistencia a toda la cruel y sangrienta brutalidad y ambigüedad del ser humano. Hay que padecer esa muerte, hay que pasar por ese infierno antes de que nos pueda alcanzar realmente la otra voz, la voz celestial del maestro. La premisa es la sinceridad, el descaro de la confesión de que nuestra existencia y humanidad son un asunto mísero, dudoso y quizás desesperado. Tenemos que habernos entregado al sufrimiento y a la muerte, toda la mueca terrible de la verdad desnuda tiene que haber helado nuestros ojos antes de poder entender la profundidad y verdad de la otra voz. La primera voz afirma la muerte, niega la esperanza, renuncia a todos los eufemismos y alivios ideológicos y poéticos con los que acostumbramos a dejarnos engañar por poetas agradables sobre el peligro y el espanto de la existencia humana. La segunda voz sin embargo, la auténticamente celestial de esta obra literaria, nos muestra en el otro lado celeste un elemento distinto a la muerte, otra realidad, otra esencia: la conciencia del hombre. Es posible que toda vida humana sea guerra y dolor, infamia y atrocidad, pero además existe otra cosa: la conciencia, la capacidad del hombre de enfrentarse a Dios. La conciencia nos conduce también, a través del dolor y la angustia conduce a la miseria y la culpa, pero conduce fuera del absurdo solitario, insoportable, nos conduce a relaciones con el sentido, la esencia y la eternidad. La conciencia no tiene nada que ver con la moral, con la ley, puede llegar a establecer con ellas los antagonismos más terribles y mortales, pero es infinitamente fuerte, más que la inercia, que el egoísmo, que la vanidad. Muestra siempre, aun en la más profunda miseria, en la última confusión, un estrecho camino abierto, no de vuelta al mundo consagrado a la muerte, sino por encima de él hacia Dios. Y el camino que conduce al hombre a su conciencia es difícil, casi todos viven siempre contra esa conciencia, se resisten, se cargan más y más, perecen de una conciencia asfixiada, pero a cada uno se le ofrece abierto más allá del sufrimiento y la desesperación, el callado camino que da sentido a la vida y hace ligera la muerte. Uno tiene que luchar y pecar contra su conciencia hasta haber pasado todos los infiernos y haberse manchado con todas las atrocidades, para por fin con un suspiro comprender el error y vivir la hora de la transformación. Otros viven con su conciencia en buena amistad, seres raros, felices e inocentes, y les suceda lo que les suceda, todo les afecta sólo desde fuera, nunca les llega al corazón, siempre permanecen puros, la sonrisa no desaparece de su rostro. Uno de esos seres es el príncipe Mishkin.Esas dos voces, esas dos enseñanzas las he escuchado en Dostoievski en los tiempos en que fui un buen lector de sus libros, en las horas en que la desesperación y el sufrimiento me habían preparado. Hay un artista con el que he experimentado algo parecido, un músico al que no amo ni quiero escuchar siempre, así como tampoco quisiera leer siempre a Dostoievski. Es Beethoven. El tiene ese conocimiento de la dicha, la sabiduría y la armonía que no encontramos en caminos fáciles, que sólo resplandecen en caminos que bordean los abismos, que no alcanzamos con una sonrisa sino solamente con lágrimas, agotados por el sufrimiento. En sus sinfonías, en sus cuartetos hay pasajes donde entre tanta miseria y desamparo brilla algo infinitamente conmovedor, ingenuo y delicado, una intuición del misterio, una seguridad de salvación. Estos pasajes los encuentro de nuevo en Dostoievski. March 20 Vincent Van GoghPintor postimpresionista holandés. Vivió la mayor parte de su vida en Francia y su obra influyó de forma decisiva en el movimiento expresionista. Van Gogh nació el 30 de marzo de 1853 en Groot-Zunder, hijo de un pastor protestante holandés. Desde su juventud demostró tener un temperamento fuerte y un carácter difícil que habría de frustrar todo empeño que emprendía. A los 27 años ya había trabajado en una galería de arte, había dado clases de francés, había sido estudiante de teología y evangelizador entre los mineros de Wasmes, en Bélgica. Sus experiencias como predicador aparecen reflejadas en sus primeras composiciones sobre campesinos, de las cuales la más conocida es la tosca y directa Los comedores de papas (1885, Museo Vincent van Gogh, Amsterdam, Holanda), uno de los diez únicos grabados que el pintor hizo a lo largo de su carrera. Oscuras y sombrías, a veces descarnadas, sus primeras composiciones ponen en evidencia el intenso deseo de expresar la miseria y los sufrimientos de la humanidad tal y como él los vivió entre los mineros de Bélgica. En 1886 fue a París a vivir con su hermano Théo van Gogh, que era marchante de arte, y allí se familiarizó con los nuevos movimientos artísticos que estaban en pleno desarrollo. Influido por la obra de los impresionistas y por la de los grabadores japoneses como Hiroshige y Hokusai, comenzó a experimentar con las técnicas de la época. Más adelante adoptó los brillantes matices pictóricos de artistas franceses como Camille Pissarro y Georges Seurat. En 1888 dejó París y se trasladó al sur de Francia con la esperanza de atraer allí a algunos de sus amigos y fundar con ellos un Taller del Mediodía. Bajo el sol ardiente de la Provenza, pintó escenas rurales, cipreses, campesinos y otras características de la vida de la región. Durante ese periodo en el que vivió en Arles, empezó a utilizar las pinceladas ondulantes y los amarillos, verdes y azules intensos relacionados con obras tan conocidas como Dormitorio en Arles (1888, Museo Vincent van Gogh) y Noche estrellada (1889, Museo de Arte Moderno, Nueva York, Estados Unidos). Son también de esta época Descargadores en Arles (1888) y Les Vessenots en Auvers (1890), ambas en el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid (España). Para él todos los fenómenos visibles, los pintara o los dibujara, parecían estar dotados de una vitalidad física y espiritual. Logró contagiar su entusiasmo al pintor Paul Gauguin, al que había conocido en París, para que fuera a verle a Arles. Menos de dos meses después empezaron a tener violentos enfrentamientos que culminaron en una pelea en la que Van Gogh, fuera de sí, amenazó a Gauguin con una navaja, esa misma noche, sumido en un profundo remordimiento, Van Gogh se cortó parte de la oreja. Estuvo internado durante un tiempo en un hospital de Arles y un año en el manicomio de Saint-Rémy, situado en esa misma región. Durante ese periodo siguió trabajando entre los varios ataques de locura que sufrió. Más tarde pasó tres meses en Auvers bajo la atención de un médico cordial y comprensivo, cuyo retrato pintó El doctor Paul Gachet (1890, Museo de Orsay, París). Inmediatamente después de acabar su inquietante Cuervos sobre el trigal (1890, Museo Vincent van Gogh), se disparó un tiro el 27 de julio de 1890 y murió dos días más tarde. Las más de 700 cartas que escribió a su hermano Théo (publicadas en 1911) constituyen un documento extraordinario sobre la vida de un artista y su producción, de una abundancia inusitada, cerca de 750 cuadros y 1600 dibujos. El pintor francés Chaïm Soutine y los pintores alemanes Oskar Kokoschka, Ernst Ludwig Kirchner y Emil Nolde deben más a la obra de Van Gogh que a ninguna otra influencia. En 1973 fue inaugurado en Amsterdam el Museo Vincent van Gogh, que contiene más de mil pinturas, dibujos y cartas del artista. March 09 Eugene Ionesco Eugene Ionesco
Autor teatral, máximo exponente del teatro del absurdo. Nacido en Slatina, Rumania, el 26 de noviembre de 1912, Ionesco pasó su infancia en París, aunque volvió a Rumania cuando contaba trece años. Aprendió francés en Bucarest, antes de regresar a París en 1938 para escribir. Sus obras teatrales describen la ridícula y fútil existencia humana en un universo totalmente impredecible, en el cual, debido a sus innatas limitaciones, las personas son incapaces de comunicarse unas con otras. Su pesimismo forma parte de la base del teatro del absurdo, un movimiento teatral que se lamenta de la falta de sentido de la condición humana. A pesar de las serias intenciones de Ionesco, sus obras rezuman humor y son ricas en situaciones cómicas. Movimiento de vanguardia, especialmente al introducir las obras de un sólo acto, los autores del teatro del absurdo utilizan técnicas tales como el ambiente sofocante, el lenguaje sin sentido y las situaciones ilógicas para enfatizar la extrañeza y el aislamiento humanos. La cantante calva (1948) es una sátira que exagera algunos aspectos de la vida cotidiana con el fin de demostrar la falta de sentido del personaje. Éstos forman un gran galimatías al hablar y se muestran incapaces de comunicarse unos con otros. Ionesco utiliza esta misma técnica recitativa en La lección (1950), en la cual, un profesor lunático asesina a sus alumnos. En esta obra toca el tema del miedo a la muerte, que formará parte inseparable de sus últimos trabajos. En Las sillas (1952) dos ancianos hablan con dos personajes inexistentes. Amadeo o cómo salir del paso (1953) trata de una pareja dentro de la cual los sentimientos que una vez tuvieron el uno hacia la otra, muertos ya, van produciendo un cadáver que crece amenazadoramente hasta que consigue rodearlos a ambos. El nuevo inquilino (1956) se centra en un personaje confinado en el espacio de un sillón. En El rinoceronte (1959), la obra quizá más conocida de Ionesco, los habitantes de una pequeña ciudad se transforman en rinocerontes. El personaje principal, prototipo del hombre normal al comienzo de la obra, va siendo apartado de la vida de la pequeña sociedad de su ciudad a medida que lucha contra el conformismo de sus habitantes. La sed y el hambre (1964) retrata a un hombre que, hastiado por un estable matrimonio, busca satisfacción por doquier, aunque sin éxito alguno. Entre las demás obras de Ionesco hay que citar El rey se muere (1962) y Macbeth. Ionesco fue nombrado miembro de la Academia Francesa en 1970. Escribió asimismo textos acerca del teatro, memorias, y la novela El solitario (1974).
La cantante calva (fragmento)
" BOMBERO-El resfriado: Mi cuñado tenía, por el lado paterno, un primo carnal uno de cuyos tíos maternos tenía un suegro cuyo abuelo paterno se había casado en segundas nupcias con un joven indígena cuyo hermano había conocido, en uno de sus viajes, a una muchacha de la que se enamoró y con la cual tuvo un hijo que se casó con una farmacéutica intrépida que no era otra que la sobrina de un contramaestre desconocido de la marina británica y cuyo padre adoptivo tenía una tía que hablaba de corrido el español y que era, quizás, una de las nietas de un ingeniero, muerto joven, nieto a su vez de un propietario de viñedos de los que obtenían un vino mediocre, pero que tenía un primo segundo, casero y ayudante, cuyo hijo se había casado con una joven muy guapa, divorciada, cuyo primer marido era hijo de un patriota sincero que había sabido educar en el deseo de hacer fortuna a una de sus hijas, que pudo casarse con un cazador que había conocido a Rothschild y cuyo hermano, después de haber cambiado muchas veces de oficio, se casó y tuvo una hija, cuyo bisabuelo, mezquino, llevaba unas gafas que le había regalado un primo suyo, cuñado de un portugués, hijo natural de un molinero, no demasiado pobre, cuyo hermano de leche tomó por esposa a la hija de un ex médico rural, hermano de leche del hijo de un lechero, hijo natural a su vez de otro médico rural casado tres veces seguidas, cuya tercera mujer... SR. MARTIN-Conocí a esa tercera mujer, si no me engaño. Comía pollo en un avispero. EL BOMBERO-No era la misma. " March 02 Roberto ArltRoberto Arlt
Novelista y dramaturgo argentino, que abrió el camino a una nueva narrativa de tema urbano. Nació en Buenos Aires el 2 de abril de 1900, hijo de padre alemán y madre italiana. Abandonó la escuela primaria antes de aprobar el tercer curso, aunque a los ocho años ya escribió sus primeros relatos. Pronto fue un fiel frecuentador de la biblioteca del barrio donde leía libros de tendencia anarquista y luego a los escritores rusos Gorki, Tolstoi y Dostoievski. Entró en la Escuela Mecánica de la Armada de donde le expulsaron en 1910, lo que provocó conflictos con su padre. En 1924 comienza a relacionarse con los escritores de Florida y Boedo a cuyas diferencias poéticas y políticas asiste pero sin adherirse a ninguna en particular. Entró como secretario de Ricardo Güiraldes en 1924 y empezó a publicar en la revista Proa que Güiraldes dirigía; también escribió crónicas policiales en el diario Crítica, y desde entonces se dedicó al periodismo. En 1930 obtuvo el tercer premio del Concurso Literario Municipal con su novela Los siete locos (1932) que es un examen desesperado sobre la desorientación que provocó la I Guerra Mundial. Viaja a España y a su regreso a Argentina se encuentra con Juan Carlos Onetti con el que mantuvo una buena amistad. Roberto Arlt llevó una vida llena de privaciones y de todo de tipo de problemas y Onetti ha dicho de él: "Es el último tipo que escribió novela contemporánea en el Río de la Plata". Su primer libro, El juguete rabioso (1926), es una de las mejores novelas argentinas. Llena de rasgos autobiográficos y picarescos, expresa angustia y violencia con un soporte lingüístico áspero, vivísimo, al narrar la iniciación de un adolescente al mundo del hampa. En Los siete locos (1929) y Los lanzallamas (1931), donde se aprecia la influencia de Fiódor Dostoievski, uno de sus escritores preferidos, vuelve a aparecer retratado de modo muy realista el mundo de los bajos fondos de Buenos Aires, con sus tangos, delincuentes, prostitutas y rufianes. Arlt también escribió relatos, crónicas y obras de teatro renovadoras como La isla desierta (1937), un amargo retrato sobre la burocracia. Murió el 26 de julio de 1942 víctima de un ataque cardíaco. Los siete locos (fragmento) El jorobadito (fragmento) Rahutia la bailarina (fragmento), de El criador de gorilas " El brazo de la mujer cortó el aire como la correa de un látigo, y el mozo tuvo en el corazón la sensación de la cornada de un becerro. El puñal de Rahutia se había clavado en su pecho, quiso gritar, pero únicamente pudo morder la palma de aquella mano ardiente y perfumada que le amordazaba. Y mientras las sombras de la muerte llenaban sus ojos, alcanzó a escuchar aún aquella dulce voz femenina que le decía: —Te he dicho la verdad..., toda la verdad... El cuerpo del moribundo se desplomó sobre los cojines, y Rahutia retiró su mano ensangrentada por la cruel mordedura. Miró en derredor. Levantó una cortinilla y entró a una pequeña habitación donde había un operario dormido. De allí pasó al jardín: un escalerilla de ladrillo, sin pasamano, conducía a la casa de Gannan, el platero. Las estrellas lucían como faroles en el alto cielo; las palmeras recortaban el espacio semejante a fatigados abanicos. Rahutia corría a través de las terrazas como un fantasma; las mujeres de otros harenes la veían pasar, pero con esa solidaridad cómplice que liga a todas las musulmanas, fingían no verla... Finalmente llegó a un jardín cuyos "parterres" desbordaban sobre las antiguas murallas, saltó un parapeto, bajó por una escalerilla, pasó frente a un soldado español, y se encontró en la calle negra que conduce a los montes. Con rápido paso se internó en la sombra de África. "
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